El amo de la memoria magnética: Reynold B. Johnson

16 Jul

16 de Julio de 1906

Este Weblog se llama “Memoria de Arena” como una alegoría a la memoria en circuitos integrados. Silicio casi puro que nos permite almacenar información, datos memorias. Es una bella imagen, además de inexacta, ya que las memorias RAM son, además de rápidas, fugaces. Nos ayudan a procesar, pero cuando desaparece la corriente eléctrica la información que almacenan, por lo general, desaparece también.

Pero para eso tenemos la memoria secundaria. Discos con superficies magnéticas girando a decenas de miles de revoluciones por minuto mientras microscópicas cabezas electrónicas se mueven a distancias mínimas para leer y escribir en su superficie, siempre rozándolas pero nunca tocándolas. Y esa es una memoria que no desaparece, que perdura. Y ese es parte del legado de Reynold B. Johnson, nacido hoy hace mas de 100 años.

“Those old dinosaur parts carried terrific angular momentum; the combination of a misaligned spindle or worn bearings and stick-slip interactions with the floor could cause them to ‘walk’ across a room, lurching alternate corners forward a couple of millimeters at a time.”
The Jargon File
(Fuente: Computer Hope

El éra un inventor nato, nacido el 16 de Julio de 1906. Siendo apenas un joven desarrolló una tecnología capaz de detectar las muescas en el papel hechas por un lápiz, y lo aplicó en el desarrollo de un aparato capaz de calificar exámenes de elección múltiple, una tecnología qué, con modificaciones, sigue utilizándose hoy en día. Vendió su invento a IBM, que nada torpe lo contrató y puso a trabajar en formas de traducir documentos escritos con lápiz a tarjetas perforadas. Algo muy útil en aquellos lejanos tiempos. Tras de confirmar su genio, se le nombró director del Laboratorio IBM de la Costa Oeste, donde junto con su equipo desarrolló los discos magnéticos.

Pero no se parecían a los discos magnéticos que tenemos dentro de nuestras computadoras portátiles. Hace muchos años un amigo mió, hablando de esos enormes discos duros de los años cincuentas y sesentas, me dijo que si uno despertara en un cuarto junto a ellos, lo primero que pensarías es que te encontrabas en una lavandería. Los discos duros originales eran enormes moles de una tonelada de peso, del tamaño de un refrigerador, con enormes tambores donde los discos duros giraban con tal momento que un cambio de dirección o velocidad en su giro los podían hacer “caminar”. Su capacidad: 5 Megabytes. Su nombre: IBM 305 RAMAC.

La invención del disco duro sería labor suficiente para escribir de él, pero eso no es todo lo que hizo: Trabajando con Sony tomó las grandes cintas magnéticas de carrete, las hizo mas delgadas y las metió en un cassette: El es el inventor de la Videocinta, que tantas películas nos permitió ver en los ochentas. Finalmente, desarrolló la tecnología para hacer audiolibros.

El día de hoy hay un premio que lleva su nombre para los mejores desarrollos en almacenamiento de información.

Justo es que no olvidemos su nombre y sus obras.

Referencias:

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